jueves, marzo 31, 2005

Murió Terri

Terri Schiavo murió hoy tras dos semanas sin alimentación a la edad de 41 años, 15 de los cuales los pasó en estado vegetativo, conectada a una sonda para alimentarse e hidratarse. Un caso emblemático a nivel mundial y complejo desde todo punto de vista. Porque, ¿qué es lo moralmente correcto en este caso? ¿No hacer algo para mantenerla viva o no hacer algo para no conservarla en ese estado? Ambas situaciones pecan de egoísmo: el egoísmo de los padres de querer mantener su cuerpo junto a ellos y el egoísmo del esposo de no querer ver más en ese estado a la mujer que ama (o amó) y con la que eligió compartir para siempre su vida, de la cual quedó nada más que un cuerpo mal conservado. Pero, ¿quién es más egoísta en este caso? Es difícil emitir juicios, aunque todos hablan como si tuvieran la razón y la certeza. Yo no me atrevo a hablar. Porque estar en los zapatos de los padres o del marido debe ser terriblemente angustiante, y no quisiera nunca pasar por ni una de las dos situaciones con ni un familiar o ser querido.
Escuché a un sacerdote hablar en contra de dejarla morir y declarar que la iglesia católica está a favor de la vida digna. Vida digna. Pienso que la "vida" de Terri tenía de todo menos de digna. Postrada a una cama, completamente dependiente, con necesidad de una sonda para recibir alimentación, con personas encargadas de limpiar con una esponja su cuerpo y su trasero después de depositar sus necesidades biológicas en –probablemente- una chata, recibiendo diversos tratamiento para curar escaras; sin consciencia de lo que la rodeaba, sin sentir emociones (según lo expresado por los médicos) y sin saber que quién le besaba la mejilla podía ser su madre o su padre. Cero privacidad, cero pudor ¿Dónde está la dignidad?
Ahora, la forma en que se le dejó morir resultó algo cruel, como dejar de alimentar a un bebé. Su cuerpo, está claro, sufrió por esto, ¿pero cómo saber si ella fue realmente consciente de ese sufrimiento?
Al final se actuó como la naturaleza dicta en el reino animal: aquel animal débil o incapaz de sobrevivir por sus propios medios, es abandonado por el resto de la manada y queda a merced de los depredadores o de su misma incapacidad, para finalmente perecer. Así es la naturaleza. Dicen que es sabia. Entonces, ¿quiénes somos nosotros –seres humanos- para contrariarla?

miércoles, marzo 30, 2005

He perdido la cabeza

¿Dónde está mi cabeza? Estoy casi segura de que la dejé sobre el cuello, pero parece que éste la dejó luego apoyada en la almohada, de ahí no supe más de ella ¿Dónde habrá quedado?
Si alguien la ve, dígale por favor que la extraño, que echo de menos sus dolores y sus vagas ideas, sus fruncidas de ceño y sus estreses, sus sueños y reflexiones. Por favor, dígale que la quiero, la quiero sobre mi cuello, mis hombros la esperan para sostenerla incondicionalmente, porque yo sin ella soy nada.

Blogueo Mental

Es curioso, recién creado mi propio weblog anduve como niña pequeña pensando en qué decir y llenando de ideas mi cabeza para traspasarlas después. Ahora, me siento frente al computador y no tengo idea de qué escribir, con mis dedos simplemente adornando el teclado.
Mis pensamientos decantaron en la laguna de mi mente y ahora no tengo como sacarlas del fondo. Al parecer, con tanto tiempo sin activar mis neuronas nunca me di cuenta cuando empezaron a cobrar peaje entre las sinapsis, y como no hay abundancia monetaria en mis arcas...
Se supone que el tiempo libre y el ocio son productivos, se supone, porque mi quinquena cuasi sabática ha terminado por dejarme como cuaderno nuevo. A veces odio las mañanas, pues luego de leer el diario no hay más que horas desocupadas. Pocas cosas me motivan. Si hasta el hambre perdió su efecto para llevarme a la cocina a preparar algo rico ("¿Qué hay para comer hoy? Hmmm ¿Tallarines con salsa o lechuga con atún?")
El sueño es el que llena mis horas. Si duermo, el día se hace más corto; no obstante la noche se hace eterna sin conseguir pegar pestaña. Si no tuviera clases en la tarde, estaría durante esas horas mirando a mis tortugas. La mayoría dice que son aburridas, pero a mí me entretienen. Es que mis tortugas son ninjas y escalan el acuario para salir a explorar los escarpados campos de alfombra, luchando contra los malvados muebles del living... "¡Cuidado, ahí viene la Bípeda!"... ejem, es decir, yo. Las devuelvo al acuario y les doy un poco de sus camaroncitos. Son voraces.
En fin. Al menos el día está agradablemente nublado. Podría llover un poco, sólo un poco, lo suficiente para limpiar el aire y así poder ver la cordillera, o al menos apreciar la tridimensionalidad del paisaje.
Bueno, tengo ya un poco de apetito: ¿Qué comeré hoy? ¿Tallarines con salsa o lechuga con atún?

lunes, marzo 28, 2005

En la Clínica

(Clínica Alemana, 28/03/05, 14:15 hrs)

Nos autodenominamos los máximos depredadores del mundo, pero... nos caemos y nos quebramos como si nuestros huesitos fueran de porcelana. Es por eso que hoy estoy en la clínica, esperando que mi hermano salga de pabellón y que el señor doctor venga a la sala de espera a decirme que la operación salió bien.
Mientras espero, de casualidad me encuentro con una amiga de mi mamá, su familiar tiene un tumor cerebral y se ha despertado sin la menor idea del mundo que la rodea. Lo de mi hermano, en cambio, es una jocosa nimiedad. Jocosa por como cuenta él la historia. Es que este hermano mío no puede caerse de su bicicleta y quedar con unos cuantos hermatomas (obvio, no iba a escribir "moretón"). Nooooo. El tiene que caerse con cuática, quebrase el brazo y la muñeca, además de quedar todo policontundido. Bueno, él ha sido siempre así, de chico una vez le dolía la guatita, pero lo suyo tenía que ser apendicitis y aguda (qué más esperaban). Pero ese es mi hermano y así lo quiero (sólo escribo esto porque el no lee mi weblog, je je)
Y yo me rio... Pero hay gente que espera ensimismada, con rostros preocupados o de simple espera, hablando sin parar por sus celulares mientras otros avanzan silenciosos hacia las habitaciones. Decir "estoy en la clínica" tiene sus comprensibles connotaciones y a quienes les he mencionado la frase de inmediato han apuntado sus ojos hacia mí con cara de tragedia... la misma cara de tragedia con la que mi papá mirará cuando le llegue la cuenta de la clínica...ja ja ja

martes, marzo 22, 2005

Good Bye Lenin

Son pocas las películas que te dejan pensando acerca de las pequeñas cosas de la vida o te dejan con esa sensación de nostalgia, de que algo falta o que nunca debería haber dejado. Good Bye Lenin es una de esas.
Ayer me repetí el plato por segunda vez. Por esas suertes del desvelo y del autómata movimiento de mi dedo sobre el botón de avanzar en el control remoto, la encontré en el HBO recién comenzando. Aún puedo oir en mi mente la música y siento que me transporto a un rincón borroso y algo teñido de sepia, algo inoloro, pero que evoca demasiado. Es de esas películas que hacen desear volver a aquel feliz o emotivo momento de tu historia y guardarlo en un cajón para recurrir a él en cualquier momento. Ese pasado en que las cosas parecían tan sencillas y tan ciertas, que poco importaba lo que venía después. Porque vivíamos el día a día, porque nos alegrábamos con pocas cosas y porque eramos más inocentes que ingenuos.
La vida parece extraña algunas veces, pero me atrevo a decir que, como humanos, somo nosotros demasiado extraños para darnos cuenta de lo sencilla que puede llegar a ser.

viernes, marzo 18, 2005

Ahhhhhhhhhh

Me acurruco lentamente, dejando caer mi cabeza en el campo tibio de su pecho. Ahora sólo escucho sus latidos, un sonido rítmico y constante que me abraza y me acoge, adormece mis inquitudes y sostiene mi paciencia. Pesadamente mis ojos caen y todo queda profundamente tranquilo, así siento como si quedaramos solos, juntos, él y yo.

miércoles, marzo 16, 2005

una simple taza de café

"... y después de estar presente en las más variadas conversaciones, de una boca a otra, siendo testigo de complejas relaciones, no me queda más que agradecer ser una simple taza de café."

martes, marzo 15, 2005

Vitrina D-Mente

Pensaba antes, unos meses atrás, que había que estar demente para tener un blog que saciara el hambre morbosa de los internautas y alimentara los egos exhibicionistas de sus escritores. Pero acá estoy y costó neuronas crearlo. Y es que, como la mayoría de las veces, llego tarde a todo o adopto modas cuando ya están pasando y, para este caso, los nombres que quería poner ya habían sido tomados (¡qué poco creativa!)
En fin, resagada-antisocial ahora escribe en su blog y como cabro chico con juguete nuevo está feliz... quién me viera (o me leyera) y quién me vio... uf!